De residuos a nuevas oportunidades: Tarapacá construye su hoja de ruta hacia la bioeconomía

En una de las regiones más áridas del planeta, en el norte de Chile, actores del mundo público, privado y académico se reunieron para imaginar un territorio donde los residuos se valorizan, el agua se reutiliza y la energía se genera de forma limpia. Así toma forma la apuesta de Tarapacá por la bioeconomía como motor de desarrollo sostenible.

En el marco del proyecto TechtraPlastiCE (Fortalecimiento de las capacidades de transferencia de tecnología de la universidad para apoyar las cadenas de valor de la economía circular de los plásticos en América Latina), co financiado por la Unión Europea, y del proyecto “Lineamientos de una Estrategia de Bioeconomía para la Región de Tarapacá”, financiado por el Gobierno Regional de Tarapacá a través del Fondo Regional para la Productividad y el Desarrollo de Chile, la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV) de ese país organizó el pasado 22 de abril una Search Conference -una metodología de planificación participativa donde un grupo diverso de personas participa para diseñar un futuro deseado- en colaboración con la Asociación Columbus, organización integrada por especialistas con experiencia en la implementación de esta valiosa herramienta en iniciativas colaborativas entre Europa y América Latina.

Ubicada en el extremo norte de Chile, la Región de Tarapacá es uno de los territorios más áridos del planeta, atravesado por el Desierto de Atacama y con una matriz productiva dominada por la minería y la agricultura. Sus condiciones naturales singulares y su diversidad productiva la convierten en un escenario especialmente relevante para explorar estrategias de bioeconomía, es decir, enfoques orientados a generar valor económico a partir de recursos y procesos biológicos de manera sostenible.

La jornada convocó en la PUCV – una de las nueve instituciones socias de TechTraPlastiCE– a representantes del sector público, privado y académico bajo una metodología participativa orientada a construir visiones estratégicas de forma colectiva. El objetivo: definir lineamientos para el desarrollo sostenible de la región al horizonte 2035, a partir del diálogo entre actores de sectores tan diversos como la agricultura, la minería, la energía y la gestión ambiental.

El Gobernador de Tarapacá, José Miguel Carvajal, destacó el alcance de la iniciativa: “Este proyecto representa una oportunidad concreta para diversificar nuestra matriz productiva, poniendo en valor nuestros recursos desde una mirada sostenible. Como Gobierno Regional, estamos impulsando una estrategia que no solo proyecta desarrollo económico, sino que también responde a los desafíos ambientales y sociales de nuestro territorio, con una fuerte participación de actores locales”.

El trabajo se desarrolló en cuatro mesas temáticas, cada una orientada a identificar futuros deseables, requerimientos habilitantes e iniciativas concretas:

  • Gestión de residuos: Los participantes proyectaron un giro desde el modelo actual de disposición final hacia uno basado en la valorización y la economía circular, con la meta de recuperar al menos el 50% de los residuos orgánicos regionales y reconvertir los rellenos sanitarios existentes en centros integrales de gestión de recursos.
  • Disponibilidad y gestión hídrica: Dada la extrema aridez del territorio, la discusión se centró en tecnologías de tratamiento y reutilización de aguas, sistemas de cosecha hídrica como los atrapanieblas, y la necesidad de fortalecer la gobernanza de este recurso crítico.
  • Energías renovables: Los actores coincidieron en posicionar a Tarapacá como referente nacional y sudamericano en energía solar e hidrógeno verde, vinculando la transición energética a la diversificación productiva de la región.
  • Fortalecimiento de capacidades: Se abordó la necesidad de desarrollar oferta académica pertinente al territorio, crear centros de investigación e innovación y generar condiciones para atraer y retener talento especializado en áreas vinculadas a la bioeconomía.

Para el director del proyecto, Rolando Chamy, este proceso participativo “busca construir una hoja de ruta para la región, integrando conocimiento técnico y la experiencia de los distintos actores del territorio, de manera de avanzar hacia un modelo de desarrollo más sostenible y acorde a los desafíos actuales”.

La jornada también contó con la participación del experto internacional Daniel Samoilovich, sociólogo y director ejecutivo de la Asociación Columbus, red euro-latinoamericana pionera en cooperación universitaria. Para Samoilovich, la instancia representó “una excelente oportunidad de poder compartir experiencias exitosas en otras regiones que apuestan a la innovación para el desarrollo regional y, al mismo tiempo, aprender de las posibilidades que brinda un entorno tan particular como es la región de Tarapacá”.

A partir de los resultados de esta jornada, el proyecto avanzará hacia la elaboración de una línea base de la bioeconomía regional, el levantamiento de buenas prácticas sectoriales y la definición de una hoja de ruta estratégica con metas, acciones e indicadores concretos.

Sobre el proyecto TechTraPlastiCE

TechTraPlastiCE es un proyecto co-financiado por la Unión Europea que busca reforzar las capacidades de investigación aplicada y transferencia tecnológica de las universidades mejorando sus servicios para fortalecer la contribución de la industria del plástico a la transición verde. Dado que los residuos plásticos son un problema complejo, la ambición es fomentar la colaboración y las asociaciones de la Universidad con actores socio – económicos para incubar, establecer y desarrollar iniciativas circulares, demostrando el éxito operativo mediante la realización de intervenciones conjuntas de reciclaje integrando a los diferentes eslabones de la cadena de valor de los plásticos en Colombia, Argentina y Chile.

La iniciativa está organizada en seis paquetes de trabajo. Las Search Conferences (Conferencias de búsqueda) forman parte del Work Package 3 (WP3 – T3.4) “Colaboraciones multiactor para una economía circular del plástico justa y segura, orientado al fortalecimiento de las capacidades regionales en economía circular y la transferencia tecnológica en el sector de los plásticos.

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