En el marco de la primera reunión general presencial del consorcio de TechTraPlastiCE, que se llevó a cabo en noviembre de 2025 en Santiago de Chile (Chile) con la Universidad Nacional de Santiago de Chile (USACH) como institución anfitriona, las universidades socias del proyecto de Europa y de América Latina identificaron los desafíos y apoyos necesarios para acelerar la transición hacia una economía circular de los plásticos en la región.
Este proyecto, co-financiado por la Unión Europea, busca conectar universidades con la industria de los plásticos. En el marco de preparación de las Search Conferences -métodos participativos estructurados para la planeación estratégica, donde diversos grupos de interés (stakeholders) colaboran para crear una visión compartida y planes de acción para su futuro-, se realizó con éxito un ejercicio de metodología Metaplan.
El ejercicio se estructuró sobre tres ejes fundamentales: el diseño para la circularidad, la mejora de los procesos de reciclado y la innovación en los modelos de negocio. A través de una dinámica participativa de ponderación de impactos y factibilidad, las y los representantes de las universidades socias del proyecto concluyeron que el avance hacia la sostenibilidad no depende únicamente de soluciones técnicas, sino de un cambio sistémico.
Principales hallazgos del ejercicio:
- Diseño Sistémico: Se destacó una clara conciencia sobre la importancia del ecodiseño, especialmente en empaques y envases, aunque persiste el desafío de escalar estas soluciones al sistema productivo global.
- Reciclaje y Coordinación: Los participantes identificaron que, si bien existen capacidades tecnológicas para mejorar el reciclado, los mayores obstáculos son la fragmentación del sistema y la falta de una coordinación fluida entre los sectores público y privado.
- Modelos de Negocio: Se subrayó la necesidad de crear condiciones económicas viables, como el desarrollo de mercados para productos reciclados y el uso de instrumentos financieros como los bonos de carbono, para asegurar que las innovaciones técnicas sean adoptadas por la industria.
El informe final del ejercicio destaca que los desafíos de mayor impacto, como la integración de actores y la creación de marcos regulatorios coherentes, son también los de mayor complejidad técnica y política. Por el contrario, las acciones de educación y capacitación se perciben como altamente factibles, aunque con un impacto menor a corto plazo si no se acompañan de cambios estructurales.
El rol estratégico de la Universidad
Uno de los resultados más significativos del ejercicio fue la validación de las universidades como articuladores clave en el ecosistema de innovación. Más allá de la generación de conocimiento, las instituciones académicas se posicionan como el puente necesario entre el Estado y las empresas para la toma de decisiones estratégicas y el desarrollo tecnológico.
“La transición hacia la circularidad requiere un enfoque basado en la articulación institucional y modelos de negocio sostenibles”, concluye el informe elaborado por Yamila Victoria Vazquez de la Universidad Nacional del Sur (UNS, Argentina). La consolidación de alianzas estratégicas aparece, así, como la condición indispensable para un sistema de gestión de residuos integrado y eficiente.
Este evento fue cofinanciado por el programa Erasmus+ de la Unión Europea y contó con el apoyo de la Columbus Association, reafirmando el compromiso internacional con la sostenibilidad.